
Personaje de la semana HGOIA
Licenciado en Enfermería de Universidad Central del Ecuador. Además cumple sus funciones como Supervisor de Enfermería en la Unidad de Emergencia.
Con más de 10 años de servicio en esta casa de salud, Luis Miguel, conocido afectuosamente como “Luchito” por sus compañeros y pacientes, representa la vocación, la entrega y el compromiso que caracterizan a los profesionales de esta institución materna como referente a nivel nacional. 
Ingresó al hospital en 2015, pasó unos meses por Emergencia y posteriormente fue al área de Neonatología, servicio en el que permaneció una década.
Ahí desarrolló una pasión especial por el cuidado de los recién nacidos, especialmente de los prematuros, a quienes hoy considera “héroes que han luchado por sobrevivir”. 
Recuerda con emoción el reencuentro, años después, con familias que atendió: “La primera mamita que puso a su bebé en mis manos me escribió seis años después enviándome fotos de su hija totalmente sana. Esa es la mayor satisfacción que puede tener un enfermero”. 
Actualmente, como Supervisor de Enfermería en la Unidad de Emergencia, coordina y capacita al personal para garantizar una atención de calidad tanto al binomio madre-hijo como a las pacientes adultos que llegan en situación crítica. Manzano destaca la esencia única de esta maternidad: “Aquí no solo atendemos enfermedades, aquí damos vida y cuidamos esa vida que está en camino o que acaba de llegar al mundo con toda su fuerza”, nos dice Luis. 
Es invaluable el compromiso que tiene con la lucha contra la violencia de género, Luis Miguel es el Punto Focal Institucional de la Red Violeta, iniciativa destinada a prevenir, detectar y atender casos de violencia de género. Desde este rol lidera procesos de captación temprana de víctimas, capacita permanentemente al personal y promueve una atención empática, respetuosa y libre de juicios.
“Mi vocación es cuidar y proteger, y con mayor razón cuando se trata de mujeres, sobre todo, de mujeres embarazadas que representan un binomio”, enfatiza. Para él, cada gesto, una sonrisa, una palmadita en el hombro y una escucha activa constituye un símbolo de aliento y confianza que puede marcar la diferencia en la vida de quien atraviesa una situación de violencia.
¡Gracias, Luchito, por tu entrega diaria y por ser un ejemplo para toda la familia del Hospital Gineco Obstétrico Isidro Ayora! 


Nuestra experiencia, un compromiso de vida desde 1951. 

